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Durante el siglo xx, los físicos descubrieron que la materia es en realidad energía y cada elemento vibra con distinta frecuencia.
Todo lo que vemos en el mundo está formado por átomos vacíos que se mueve en el universo a través de ondas creando frecuencias vibracionales.
Los espacios que ocupamos, nuestra casa, nuestra empresa tienen una energía, una frecuencia vibracional que nos da una información concreta.
Te ha pasado que al entrar a un lugar no te da buen rollo? Sientes algo extraño, no te sientes cómodo? Eso es porque percibes la energía de ese lugar, lees la información…
Los seres humanos somos «dispositivos inalámbricos» con energía electromagnética producida principalmente por el corazón, seguido del cerebro y cada célula del organismo.
Capaces de emitir y recibir información de otras personas y de los lugares que ocupamos.
Dicha energía nos afectará de forma positiva o negativa en función a su frecuencia vibratoria.
Los expertos en Feng Shui analizamos y desciframos la información de los espacios para poder armonizarlos a través de la distribución y la decoración.
Al equilibrar nuestra casa haremos que su energía sea beneficiosa para nosotros equilibrando también todas las áreas de nuestra vida.
El Feng Shui es una disciplina milenaria que danza entre el arte y la ciencia. Se basa en estudiar como fluye e influye el Qi en los espacios y en las personas que los ocupamos, con el objetivo de equilibrarlo de forma que nos aporte vitalidad. El Qi es la energía vital de todas las cosas, es la fuerza creadora del universo y de todo lo que hay en él.
Los espacios y las personas emitimos y recibimos una energía que nos afecta de una forma específica. Imagina cómo te sentirías al entrar en una habitación blanca y en una de color rojo, no te transmitiría lo mismo, ¿verdad?
Cuando hacemos un plano energético de una vivienda, diagnosticamos la energía disponible del lugar, así como de las personas que lo habitan para, posteriormente, armonizar dichas energías de forma que aprovechemos al máximo aquellas que nos benefician y neutralizamos aquellas que nos podrían perjudicar.
Equilibramos los espacios a través de la decoración (colores, materiales y formas), la distribución, los ambientes que creamos permitiendo o no la entrada de luz y movimiento, la orientación de los lugares donde más tiempo pasamos, como la cama, el sofá o el lugar de trabajo. También tendremos muy en cuenta el orden y la limpieza y otros tips que aprenderás.
La Metodología MAAT es una integración de las 5 Escuelas de Feng Shui Clásico, la Geobiología, la Organización de espacios y la Neurociencia. Diseñada para trabajar tu hogar y tu crecimiento personal de una forma integrativa.
Analiza el subsuelo a través de técnicas de radiestesia para detectar posibles geopatias con el objetivo de neutralizarlas o evitarlas en función de su naturaleza.
Analiza el entorno para proteger la casa de elementos externos que la puedan perjudicar y distribuye el mobiliario para que te aporte confort y seguridad.
Nos dice donde están las zonas que hay que potenciar y las que hay que neutralizar en función de si son beneficiosas o no.
Analiza la energía dinámica que entra por puertas y ventanas, así como la estática que nos afecta cuando pasamos tiempo en un lugar. Con esta información sabemos los colores, materiales y formas de las diferentes zonas.
En función del perfil energético de cada habitante de la casa, sabremos sus orientaciones favorables y los elementos que le benefician con el objetivo de adaptar el espacio.
Esta escuela combinada con la Neurociencia nos ayudará a conectar y potenciar las 8 áreas que todo ser humano debería trabajar para vivir en equilibrio.
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